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Viernes de Gifs 7

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Viernes de Gifs 6 (Sexy edition)

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Hola, Soy Tonto

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Esta es la sensación que me queda cada vez que  enciendo la TDT y me sumerjo en las últimas tendencias de moda televisiva, pues existen multitud de situaciones que me hacen sentir que, o bien piensan que somos estúpidos, o bien que pueden convertirnos precisamente en eso.

Ahí van algunos ejemplos:

La Publicidad (o “esa amiga tan necesaria”)

La última moda en publicidad es la de pretender hacernos creer que es necesaria o incluso que la deberíamos considerar como un privilegio, cuando todos sabemos que en realidad es algo infumable, lo pinten como lo pinten.

Todos sabemos lo molesto que resulta la interrupción de una película para incluir un bloque de anuncios. La moda actual incluye 2 variantes claramente diferenciadas:

1.- Realizar un corte para publicidad de tal extensión que cuando intentas retomar el argumento, ya casi ni te acuerdas de lo qué estabas viendo.

2.- Realizar el corte en mitad de una frase, de repente y sin previo aviso, -pues ya ni siquiera se respeta el clásico fundido a negro con el que culmina una escena-, para machacar nuestras neuronas con una breve pausa de unos segundos o minutos; volver a emitir de nuevo el programa y, transcurridos unos segundos “extra”, y de nuevo en mitad de una frase, volver a incluir otro bloque de publicidad de varios minutos, y así sucesivamente hasta que por fin reaccionas y dices aquello de:

“¿Es que piensan que soy imbécil?”, cambiando –acto seguido- de canal y saboreando la sensación de que ponen a prueba nuestra casi infinita paciencia.

Las introducciones a los largometrajes (o “me lo expliquen por favor”)

Me dispongo a ver un largometraje y me siento frente al televisor unos minutos antes para verlo al completo… (hasta ahí todo normal ¿verdad?) Pues bien, de buenas a primeras me encuentro -a modo de introducción- con un pequeño programa de unos minutos de duración (en torno a 2 ó 3) en el que me explican qué película voy a ver, como se llaman los actores, directores y demás elenco, cuál es el argumento y en muchas ocasiones hasta el desenlace final, todo ello decorado con multitud de escenas de la propia película.

¡Pero vamos a ver! ¿es que me tomáis por gilipollas? ¿Por qué me contáis la película?

En esos momentos me acuerdo de aquel chiste en que una persona salía del cine, y pasando junto a la cola de entrada y en voz muy alta, dijo aquello de “el asesino  es el mayordomo…”

Las series (o “y sigo siendo tonto”)

La nueva moda que utilizan los canales para promocionar una nueva serie, consiste machacar nuestras neuronas durante meses y meses antes de emitirla. Tal es el extremo alcanzado que, llegado el momento, ya la tienes aborrecida, y todo ello sin haber empezado a verla.

Tampoco hay que olvidar esos canales secundarios de las grandes cadenas, que repiten una vez tras otra los mismos capítulos de las mismas series. Resulta un tanto ridículo  escuchar una y otra vez las risas en las mismas parodias, o sentarse a ver un capítulo de una de esas series policiacas en las que ya conoces el final, entre otras cuestiones porque ese mismo capítulo lo han emitido como mucho 2 ó 3 días atrás. Y digo yo que para casos así, el cerebro humano es tan poderoso que se siente capaz de recordar casi todos los detalles, aunque, a priori y a la vista del modus operandi de las cadenas, algunos puedan pensar que esas cualidades sean propias y exclusivas de superhéroes.

Los programas rosa (o “en un país de cotillas”)

Este tipo de programas hablan por sí mismos y no necesitan comentarios especiales, simplemente son una plataforma para sacar trapos sucios, regodearse en ellos y alegrar la vida al pueblo con las desgracias de algún famoso que nos pudiera caer especialmente mal. A mi modo de ver, sus índices de audiencia son el reflejo del nivel cultural e intelectual de un país, de ahí que no podamos escandalizarnos ni sorprendernos ante los resultados intelectuales de nuestra población, derivados de aquel famoso test que se realizó a escala mundial, y que arrojó un resultado lamentable para el país que probablemente, es la cuna de la mayor riqueza cultural del mundo, (triste, pero cierto).

Los informativos (o “la gran aventura del morbo”)

Aún recuerdo aquellos tiempos en los que los telediarios intentaban informar (simple y llanamente) del modo lo más objetivo posible.

Hoy en día, los informativos de nuestras televisiones se han contagiado de las guerras de audiencias y han derivado en el uso indiscriminado del morbo a gran escala como reclamo y arma contra el resto de las cadenas. Resulta bastante triste ver como se recrean una y otra vez en imágenes cargadas de violencia y escenas macabras, todo ello como preámbulo a los programas en los que una serie de tertulianos (personas que no saben de nada, pero tienen que aparentar que saben de todo) se esfuerzan por apuntalar cada detalle y dato cuanto más escabroso mejor, hasta límites insospechados.

El motivo es simple, es lo que llaman “el derecho a la información”, mediante el que pretenden transformar las desgracias humanas en un espectáculo y un negocio abierto donde todo – absolutamente todo- vale, sin importar el daño que puedan causar en aquellos que de un modo u otro, están implicados o involucrados en cada uno de los casos.

En nuestros días, es requisito indispensable obligarnos a recrearnos en las desgracias ajenas a toda costa, y si por alguna casualidad no hemos llegado a enterarnos de algo, no hay problema, porque volverán a insistir y repetir hasta la saciedad lo más crudo y duro que puedan y tengan a mano, hasta que echemos por la boca los pocos restos de tripas que nos queden, si es que ya nos quedan algunas, pues el aumento indiscriminado de morbo, genera una coraza que siempre necesita más y más.

Frase típica: “Advertimos que las imágenes que  vamos a emitir pueden herir la sensibilidad….”

Respuesta: ”¡Pues no las emitas!”

Conclusión

Cuando era muy pequeño, en mi televisión en blanco y negro, sólo se veía 1 canal, la primera, y más adelante otro, la segunda. La programación era la que había -sin más-. Si te gustaba, bien, y si no, a hacer otra cosa, y la oferta y variedad televisiva era mayor que la que nos ofrecen hoy los más de 40 canales de la tan cacareada TDT, donde seguimos teniendo 3 grandes cadenas (dos privadas y una pública) en competencia directa y un montón de morralla anexa, en forma de canales “alternativos”.

Hoy nos encontramos con películas y series colmadas de crudeza, algunas al más puro estilo Tarantino, cuyas escenas de violencia gratuita, me traen a la mente las risotadas finales de Lisa y Bart, tras ver un capítulo de Rasca y Pica. En el producto nacional, los cuernos son el argumento base, independientemente del género cinematográfico que se trate, y en este sentido me pregunto que dónde está la imaginación de esos guionistas, ¿es que ya no les queda? Hace años que no veo una serie española, sobre todo de “humor” en la que no se redunde en lo mismo.

De lo que llaman informativos…, ya sabemos que todo girará en torno a la tendencia política del canal, pues la objetividad periodística murió hace muchos años.

En fin, que puestos a elegir, no sé si quedarme con los documentales de la 2 o realizar el apagón analógico o incluso el digital, porque eso sí, no estoy dispuesto a pagar por ver la televisión, aunque sea tonto.

 

 

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